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LA BIPOLARIDAD POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA

LA BIPOLARIDAD POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA

El 23 de septiembre de 2016, Escrito por , en Blog, con 2 Comentarios

Ya hace más de dos años que en un artículo advertíamos sobre las limitaciones y los desafíos del progresismo en América Latina, previniendo sobre el ocaso de algunos procesos políticos, y la posibilidad de un nuevo avance del neoliberalismo. Lamentablemente el tiempo nos dio la razón, y nuevamente el péndulo de la política nos lleva a un nuevo ciclo de la derecha en la región.  El triunfo electoral de Macri en Argentina, la destitución de Dilma en Brasil, la insostenible situación de Maduro en Venezuela, son consecuencias de todo lo que ha hecho la derecha para avanzar, pero también de todo lo que ha hecho la izquierda para retroceder.  Desde luego que cuando hablamos de izquierdas y derechas, las fronteras se desdibujan bastante, pero de alguna manera hay que referirse a la diferencia entre quienes a nivel económico apuestan a los mercados, y los que defienden un rol más activo del estado. Entre quienes pretenden afianzar las soberanías nacionales frente a los poderes globalizadores, y quienes se alinean servilmente con las potencias dominantes de occidente. Sin embargo, detrás de lo que se proclama de uno y otro lado, existen numerosas inconsistencias  entre el discurso y la práctica concreta, que contribuyen al desgaste de quienes ocupan el poder y por lo tanto al desplazamiento de las mayorías electorales en uno u otro sentido, en una suerte de bipolaridad frustrante. En esta región, no se trata de las oscilaciones moderadas entre conservadores y liberales o socialdemócratas;  se trata de cambios muy drásticos de alto impacto en las poblaciones.

Una interpretación sobre este fenómeno bipolar, es la de la existencia de una grieta entre dos sectores mayoritarios de la sociedad que defienden intereses antagónicos. Semejante polarización y confrontación social, evidente en casi todos los países de la región con gobiernos denominados progresistas,  siempre se ha potenciado con la demonización de tales gobiernos por parte de la prensa que ha manipulado a la opinión pública. Y si bien está claro que la acción de la prensa por sí sola no explica la pérdida de apoyo popular de algunos gobiernos, enredados en sus propias contradicciones, corrupción y desaciertos, sí explica en buena parte que muchos disconformes muten a enemigos y busquen el extremo opuesto, allanando el camino para el regreso de una derecha que ya demostró en reiteradas ocasiones que gobierna para las minorías.

Otra interpretación, por cierto complementaria con la anterior, es la referida a la gran desigualdad estructural que históricamente ha predominado en la región.  El contraste entre sectores minoritarios inmensamente ricos y mayorías pobres, por una parte favorece la división social, con su correlato de resentimientos, discriminación y estigmatización.  Pero también favorece las posturas más extremas en lo que hace a la política y la economía; porque por una parte los sectores que concentran el poder económico tienen proporcionalmente mayor poder de presión para controlar el poder político; y por otra parte, cualquier gobernante que pretenda favorecer la redistribución del ingreso a favor de los más desposeídos, deberá ejercer una gran presión tributaria sobre las minorías que concentran todo. En cualquier caso habrá conflicto, y el conflicto alimenta la polarización. No es casual que en reiteradas oportunidades los gobernantes que han intentado redistribuir el ingreso en la región, hayan derivado hacia populismos de diverso signo como una forma de construir un poder con respaldo popular que les permitiese contrarrestar el enorme poder de las minorías; pero los vicios propios de las construcciones políticas del populismo, son los que en definitiva llevan a su propio desgaste y debilitamiento, y al eterno retorno de las minorías al poder.

Pero cuando los neoliberales retoman el poder, se ocupan de hacer retroceder muchas conquistas sociales, vuelven a transferir ingresos hacia los sectores de mayor concentración, y eso comienza a generar en la población un descontento tal que, de no mediar el uso de la fuerza, como en décadas pasadas, terminará en una crisis social que acelerará nuevamente la polarización electoral hacia el opuesto, es decir, un gobierno que promueva mejores condiciones sociales. Pero el desafío será entonces superar esta bipolaridad, evitando llevar el péndulo hacia un extremo que lo cargue de energía potencial para regresar hacia el otro.

Desde luego que la superación de la bipolaridad no puede concebirse como una equidistancia entre las minorías poderosas y las mayorías empobrecidas, porque la justicia y la equidad requieren de un claro posicionamiento. Se trata de encontrar respuestas sistémicas que permitan la construcción irreversible de poder social, sin la dependencia de un liderazgo personal ni de los profesionales de la política, sino a través de una Democracia Real. Se trata de encaminar toda la capacidad humana y los recursos económicos en la construcción de un desarrollo con una nueva matriz distributiva, como un proyecto de amplio consenso social. Se trata en definitiva, de un cambio cultural que genere un corrimiento, desde la lógica maniquea hacia una integración social basada en el ejercicio de la reciprocidad.

 

2 Comments so far:

  1. Ninoska Cortésf@gmail.com. dice:

    Me parece un muy buen analisis de lo que esta sucediendo en el mundo,y tratar de que se tome conciencia de lo irresponsable que somos y remueva las conciencias, los pensamientos y nos hagamos una instrospeccion personal , vale para lograr cambios radicales.
    Me gusto muchisimo, interesante, va al hueso.

    .

  2. Wilfrido Torres Martínez dice:

    Ciertamente que el análisis señala la realidad que viven nuestros pueblos latinoamericanos. Estoy de acuerdo en que se debe orientar a nuestras gentes a buscar altarnativas nuevas que lleven a vivir la real democracia, la solidaridad, la libertad y la paz. Los gobiernos de izquierda o de derecha solo se sirven del pueblo, sin hacer lo justo en su favor.

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