Encrucijada y Futuro del Ser Humano

Los pasos hacia la nación humana universal

La única verdad es la Utopía, la realidad es un circunstancial punto de partida.

La única verdad es la Utopía, la realidad es un circunstancial punto de partida.

El 24 de septiembre de 2016, Escrito por , en Destacado, con 0 Comentarios

(Extracto del Exordio de la Nación Humana Universal)

Hace algunos años, cuando comenzaba el siglo, en un muro de alguna ciudad latinoamericana alguien, escribió el siguiente grafitti: “¡Basta de realidades, queremos utopías!”. Seguramente muchos compartimos ese sentimiento de rebeldía ante la aparente inmovilidad de una sociedad decadente, que solo intenta ofrecernos como motivación el espejismo del progreso económico. Pareciera ser que toda aspiración de cambio se termina diluyendo en el laberinto de los relativismos, que todo sueño debe abandonarse frente a la realidad condicionante, y que en definitiva lo que se puede hacer, no es mucho más de lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Frente a ese realismo mediocre, podríamos afirmar que es mucho más reconfortante soñar con utopías, que quedarse dormido a la sombra de la resignación. Aunque comprendemos también, que muchos se resignen ante el peso de la impotencia que generan los fracasos; ante el evidente contraste entre la grandeza de las aspiraciones y la pequeñez de los cambios logrados. Y luego, poco a poco, tal vez para atenuar el sentimiento de frustración, terminan aceptando el imperio de una realidad mediocre, opacando el brillo del ideal que alguna vez los movilizó. Pero es necesario decir que tampoco contribuyen al cambio, aquellos que sólo se limitan a recitar consignas revolucionarias, sin saber qué pasos dar para avanzar, quedando tan paralizados como los que encallaron en la resignación.

Parece ser que hay quienes con la razón apagan la pasión, y quienes con la pasión nublan la razón, y ambas conductas los terminan inmovilizando. Será necesario entonces, encontrar la manera de mantener viva la llama de la pasión dotándola de razón para que esa fuerza fluya por los canales adecuados. Y eso es lo que intentaremos hacer aquí, encontrar una imagen que nos movilice, y señalar los caminos por los que podemos acercarnos a ella.

Esta imagen es la de la Nación Humana Universal. Un mundo sin fronteras, una Confederación de Naciones Humanistas, sin guerras, sin violencia, sin hambre, sin discriminación, con justicia social, con democracia real, con equilibrio ambiental, con solidaridad, y por sobre todo, con el futuro abierto. Sabemos que es la profunda aspiración de todo ser humano de buena conciencia, de buen corazón; es el sueño latente de la mayor parte de los pueblos; y por ello es una gran paradoja que aquello que la mayoría deseamos parezca imposible, como si no dependiera de la humanidad alcanzarlo. Pues de eso se trata, de ver los pasos que hay que dar para lograrlo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *